jueves, 21 de junio de 2012

Miedo en el paraiso

Desde que me traslade al batarcias debo reconocer que paso miedo, aunque esto parezca que no tiene sentido, desde que salgo de mi casa y durante mucho rato no atisbo vida, exceptuando los magnolios del parque, cuando subo a mi puesto de trabajo no hay señales de vida.

Es muy angustioso, sentase en esa sillita y ver esos espacios tan inmensos desprovistos de todo rasto no solo de vida, sino de cariño o de cualquier sentimiento que arrope a un ser humano. Y luego el comino de vuelta, poder recorrer pasillos y espacios vacíos, donde cualquier alimaña, lobo o delincuente puede encontrar el lugar adecuado para su emboscada.

Como echo de menos el zulo, sus aglomeraciones, sus ruidos, sus olores, su cafe y las discusiones con PazMari que tienen un componente humano que no lo había apreciado hasta hoy.

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