Desde que me traslade al batarcias debo reconocer que paso miedo, aunque esto parezca que no tiene sentido, desde que salgo de mi casa y durante mucho rato no atisbo vida, exceptuando los magnolios del parque, cuando subo a mi puesto de trabajo no hay señales de vida.
Es muy angustioso, sentase en esa sillita y ver esos espacios tan inmensos desprovistos de todo rasto no solo de vida, sino de cariño o de cualquier sentimiento que arrope a un ser humano. Y luego el comino de vuelta, poder recorrer pasillos y espacios vacíos, donde cualquier alimaña, lobo o delincuente puede encontrar el lugar adecuado para su emboscada.
Como echo de menos el zulo, sus aglomeraciones, sus ruidos, sus olores, su cafe y las discusiones con PazMari que tienen un componente humano que no lo había apreciado hasta hoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario